Motivos por los que los Guns n' Roses originales no deben reunirse

Axl Rose y Slash
CORDON PRESS
Actualizado: domingo, 10 enero 2016 9:31

MADRID, 10 Ene. (CulturaOcio - David Gallardo) -

   Vaya por delante una aclaración: por ahora están confirmados en esta reunión de los Guns n' Roses originales el vocalista Axl Rose, el guitarrista Slash y el bajista Duff McKagan. Y aunque falten dos integrantes, esta es toda una reunión en sí misma, pues ellos son los tres fundadores que estuvieron al mando en los gloriosos noventa junto a fichajes sustitutos, y eso entonces no parecía importarle a nadie.

   Por tanto, la ausencia de los otros fundadores en 1985 Izzy Stradlin (guitarrista a la fuga) y Steven Adler (baterista expulsado), aunque resta cafeína, no puede suponer en realidad un descrédito total para esta nueva acometida de los tres integrantes sin duda más carismáticos. Y hablando de carisma, en realidad lo que la parroquia quiere es ver a Axl de nuevo compartiendo foco (o casi) con Slash. El resto ya si eso, pues vale.

   En cualquier caso, una breve recapitulación para recordar que Axl, Slash y Duff (acompañados por otro guitarrista y un batería aún por confirmar, ¿quizás Gilby Clarke o Matt Sorum, los de la segunda generación noventera?) actuarán en abril en el festival californiano de Coachella. Vocalista y guitarrista ponen así fin a veinte años de animadversión y mal rollo público. Mal ambiente a raudales desde que Slash dejó el grupo en 1996 cansado de la dictadura de Axl, según su versión.

   Y aunque lógicamente los fans más románticos y nostálgicos quieran volver junta sobre el escenario a una de las parejas más magnéticas y legendarias de la historia del rock, cabe preguntarse al menos si es necesario y si es una buena idea. Están a la altura de otras duplas como Jagger y Richards, Tyler y Perry, Plant y Page, ¿pero tiene sentido en su caso?

   Porque ya se sabe que cuando el tiempo pasa uno tiende a seleccionar solo las cosas buenas, amplificando en su memoria los aspectos positivos. Y puede que revivir ciertas cosas termine manchando un maravilloso legado. Esto solo puede evitarse si esta reunión se hace de verdad con honestidad y amor por lo que representa, y eso es algo que comprobaremos con el tiempo. Pero que desde ya genera dudas.

   Vamos por eso a plantear una serie de puntos por los que sería mejor que Axl y Slash siguieran peleados, tratando de evitarse y, de vez en cuando, lanzándose zarpazos públicos a través de los medios de comunicación. Porque, qué demonios, eso también ha tenido su gracia durante todo este tiempo.

ESTADO DE FORMA DE AXL

   Axl Rose era un huracan impredecible que arrasaba todo a su paso. Tenía la voz, tenía el carisma, tenía el talento y la creatividad. Y tenía una imagen poderosísima. Todo un maldito torrente imparable. Entonces, la cosa se lió y llegó la diáspora Gunner en 1996. Con su regreso en 2001 al frente del grupo como único miembro original todo empeoró. Ha perdido fuerza vocal (esto es lo más relevante) y ha ganado peso paulatinamente y actualmente es una sombra difusa de lo que fue.

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A SLASH LE VA (MUY) BIEN EN SOLITARIO

   Por su parte, el guitarrista Slash lleva varias temporadas disfrutando de un buen momento junto al vocalista Myles Kennedy y su banda de acompañamiento The Conspirators. Slash ha editado tres discos como solista y ha girado por todo el mundo mostrando una solvencia y un empaque que se ha echado muy en falta en muchos recitales de los Guns n' Roses de Axl. Tocando algunos de los éxitos de su viejo grupo cada noche, además. Por lo que en realidad no tiene necesidad de hacer esta reunión, aunque la curiosidad sea incontenible.

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EL DICHOSO DINERO QUE LO PUEDE TODO

   Como decimos, puede que Slash se anime a volver a Guns n' Roses por curiosidad, aunque es más probable que el dichoso dinero tenga también bastante influencia. Según Billboard, el grupo está pidiendo 3 millones de dólares por cada actuación, por lo que no hace falta sacar la calculadora para ser consciente de que esto es un negocio de dimensiones bíblicas.

   Y aunque los motivos fueran románticos y sinceros, lo cierto es que aquí está la sombra de que el poder del dinero lo puede todo. Y eso es feo, nada idealista y de alguna manera poco honesto con el propósito último del arte. Aunque puede que en este caso estemos todo el tiempo hablando casi exclusivamente de negocio y márketing, claro. Puede.

ATRACO CON EL PRECIO DE LAS ENTRADAS

   Aunque bueno, bien pensado, tampoco vamos a asustarnos ahora al descubrir el infinito poder del dinero. Porque además, en este caso es un punto importante, puesto que de nuevo según Billboard, las entradas para la gira americana que el grupo estaría preparando después de su estreno en Coachella, costarán entre 250 y 275 dólares (230 y 253 euros). Los asistentes querrán un espectáculo al menos tan abrasivo como en los buenos tiempos y eso, amigos, es imposible.

PISOTEAN SU PROPIA LEYENDA

   Axl Rose fue el último gran frontman del rock cuando el rock todavía era peligroso. Estaba al frente de la última gran banda de pistoleros del rock, arrasando todo a su paso, una pandilla de forajidos con ninguna reputación que perder. Esa imagen tontamente idealizada ha ido agigantándose con el paso de los años gracias a grabaciones e imágenes que mostraban a una banda en un estado de forma excepcional. Y como no es lo mismo tener treinta que cincuenta años, esta reunión va a pisotear su propia leyenda inevitablemente.

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EXPECTATIVAS DEMASIADO ALTAS

   Relacionado con el punto anterior, otra reflexión: evidentemente, todos envejecemos. Pero ero en el caso de bandas en activo, el público va sumando años con ellos en un proceso natural en el que cada nuevo paso es una nueva victoria. Cuando unos músicos pasan veinte años alejados y deciden reunirse repentinamente, es inevitable que las expectativas sean gigantes. Led Zeppelin lo saben bien y salieron relativamente victoriosos de su concierto de reunión en 2007 en el O2 de Londres, seguramente porque solo fue una noche. Pero la presión es tan gigante como la lupa con la que todos miramos en busca del fallo.

LAS PELEAS TENÍAN SU GRACIA

   Son muchos los músicos de grupos peleados entre sí y que no se soportan. Se convierten en compañeros de trabajo irremediablemente unidos. Pero es raro esto de que ahora Axl quiera ser amigo de Slash después de haberle llamado públicamente "cáncer". También es raro que ahora se junten, después de que el vocalista no acudiera a la entrada de Guns n' Roses en el Rock and Roll Hall of Fame en 2012.

   El intercambio de golpes y declaraciones es como un culebrón que se retroalimenta, que engancha y que se convierte en una historia repleta de misticismo, como si no estuviera protagonizada por personas reales. ¿Y ahora que somos amigos, qué? Pues vamos a buscar en todo momento las fisuras en esta amistad de conveniencia, por supuesto.

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PASO EN FALSO

   Por todo ello, en definitiva, concluimos que esta reunión de los viejos Guns n' Roses, aunque pueda tener su gracia para los fans y los curiosos, es en realidad un paso en falso porque nada va a ser igual. Porque en sus comienzos y en sus buenos años, el grupo iba a vida o muerte por el mundo, dando todo sin valorar el coste. Eran íntegros en su demencial batalla personal y colectiva, y por eso fueron tan enormes.

   Muy poco o nada de eso queda en 2016, aunque quizás el agradecido sonido de la máquina registradora despierte sus viejos instintos de supervivencia y sus apetitos para la (auto)destrucción masiva.

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