6 de diciembre de 2015

Antonio Orozco: "Espero morirme haciendo canciones"

Antonio Orozco: "Espero morirme haciendo canciones"
CORDON PRESS

MADRID, 6 Dic. (CulturaOcio) -

   Antonio Orozco (Barcelona, 1972) acaba de publicar nuevo disco, Destino, el octavo en 16 años de una andadura musical, concebido en varios estudios de Barcelona y producido por el propio artista junto a su equipo de toda la vida, sus inseparables Xavi Pérez y John Caballés.

   "La salida de cada nuevo disco me produce mucho respeto, porque somos muy bruscos con los cambios en el sonido. La música cambia y evoluciona muchísimo. Y lo más divertido es evolucionar con ella, me parece a mi, aunque hay gente que siempre hace lo mismo y le va genial. Dicen que cuando las cosas están bien, para qué cambiar. Pero yo voy y cambio", plantea a Europa Press entre risas.

   Después de asegurar "con toda la humildad" que a él le gustaría seguir construyendo una carrera tan interesante como las de El Último de la Fila, su vocalista Manolo García en solitario u otros históricos como Triana, Orozco plantea que su deseo es "tratar de innovar y hacer cosas diferentes".

   "Y yo aspiro a dedicarme a este trabajo toda mi vida, yo sigo buscando la canción más hermosa del mundo, como decía Joaquín Sabina", recalca Orozco, para luego añadir que nunca se ha planteado "cuándo expira una carrera de un compositor".

   "Pero en cualquier caso, espero morirme haciendo canciones, no tengo ningún pensamiento de hacer ninguna otra cosa, aunque sí mi curiosidad a veces me tira hacia la escritura o hacer una radio musical un poco de investigación", apostilla.

"EL DESTINO NO ESTÁ ESCRITO"

   En este camino de aprendizaje e investigación permanente, apunta Orozco que "el destino no está escrito", sino que más bien al contrario, "es muy maleable y está en nuestras manos". "Yo con mi destino suelo hacer lo que me viene en gana", remacha con una amplia sonrisa de orgullo.

   En esta línea, agrega que "el éxito más grande" en la vida es "poder elegir" para precisamente poder ir eligiendo con libertad y escribiendo su propio destino: "Cuando a uno le va bien y tiene conciertos y vende discos, gana esa posibilidad de poder elegir lo que haces o lo que no. Yo siempre elijo caminar en direcciones diferentes".

   Direcciones diversas que tienen que ver con la música pero también con la televisión, ejerciendo como 'coach' en La Voz, a pesar de lo cual ha sacado tiempo para seguir actuando en directo y componer las nuevas canciones que integran este Destino.

   El truco para poder sacar adelante tantos proyectos y terminar ofreciendo nuevos temas, más o menos, podría ser algo así: "Soy muy metódico componiendo, porque esto es como el que hace deporte, y si un día lo dejas ya vas perdiendo la rutina y al final no lo haces más".

   "Cuando estoy componiendo, me levanto a las nueve, desayuno, hago deporte, trabajo, almuerzo, trabajo, ceno, duermo un poco, continúo durante la madrugada... Mis momentos de sueño son la siesta y las primeras horas de la noche en espacios cortitos para mantener la frescura", desvela.

"NO SE PUEDE GUSTAR A TODO EL MUNDO"

   En medio de este frenesí, asegura Orozco que ha escrito "cuarenta canciones" para este nuevo trabajo, y adelanta que "muchas de las que se han quedado fuera" seguramente las podrá "aprovechar en el futuro" por su calidad, "algo que no siempre pasa". "Llevo publicadas unas 200 canciones, pero escritas habría que multiplicarlas por tres", apostilla.

   Con tantas canciones firmadas con su nombre y con un nuevo álbum inminente, sí admite que "es muy difícil gustar a todo el mundo", y añade parafraseando al cineasta Woody Allen: "No sé cuál es la clave del éxito, pero sí sé cual es la del fracaso, que es intentar gustarle a todo el mundo. Cuando asumes eso es más divertido porque no te comes tanto la cabeza".

   Eso sí, opina que cierta parte de su éxito puede deberse a que canta sobre "historias profundas que son verdades", algo que también ocurre en Destino. "La gente así puede sentirlo como parte de su propia vida, pero también queda uno muy descubierto. Aunque con una guitarra siempre tuve menos vergüenza", sentencia.